Venía conversando el sábado con un periodista del diario probablemente más influyente de este país y de pronto me preguntó qué opinaba de los periodistas de vino en Chile. Luego de un análisis bien crudo de mi parte al respecto, caí en la cuenta que echo mucho de menos las plumas de Mariana Martínez y Rodrigo Ortega. Mariana se destacaba por un estilo directo, simple e informativo, con un indudable toque femenino que se agradece, mucha frescura en sus planteamientos. De Rodrigo echo mucho de menos su entrañable estilo informal, tratando siempre de despeinar esta a veces acartonada industria, pero con cifras e información objetiva, siempre dejando planteadas preguntas abiertas, como si en el ejercicio de enlazar las palabras fuese simultáneamente razonando y descubriendo nuevos ángulos y preguntas sobre las temáticas que abordaba. Tan vez ninguno de los dos sean eminencias, pero la gracia de ellos es justamente esa, que no son vacas sagradas sino que humildes buscadores de la verdad igual que el resto de los comunes mortales.
Estando metida en este medio, uno tiende a especializarse en la lectura de este tema, teniendo siempre los mismos referentes de revistas, websites, periodistas y diarios. Me parece muy bueno que hayan empezado a aparecer periodistas que se especialicen en la industria vitivinícola y lo releven como tema a través de artículos en las secciones económicas de los diarios, los leo con mucho interés. En cuanto a los críticos de vinos, creo que existen por defecto, por la falta de conocimientos de los consumidores que los toman como referencia. Me gusta mucho más la idea de educar a esos consumidores y entregarles las herramientas para que ellos mismos sean los jueces que decidan lo que les gusta y lo que no.








Gran tema, pero delicado
Pepa:
Completamente de acuerdo con que se echa de menos a Mariana. La conzco personalemte. Ella participó un par de veces de nuestro grupo de cata y, la verdad, es que sus opiniones son profundas y directas.
Respecto al tema "periodistas de vinos", creo quién mejor contribuye al desarrollo de nuestra industria es el consumidor final.
Los que gastamos nuestros recursos en comprar vinos, debemos comenzar a escribir para que así la industris despierte y, de una vez po rtodas, le conceda identidad al vino chileno. (la cual perdió hace bastantes años).
De los periosdistas, salvo algunos, me reservo comentarios. Muchos de ellos son concubinos de viñas y tiendas.
Saludos
JJ